El orden y el caos

Lección Nº 12
La sabiduría vive, y por lo tanto, siempre es imprevisible. El orden es la otra cara del caos, y el caos es la otra cara del orden. La incertidumbre interior es la puerta a la sabiduría. El aventurero siempre irá acompañado de la inseguridad, pero aunque tropiece, nunca cae.
La naturaleza de la vida es contener a la vez el caos y el orden. Del desorden surgen patrones que más adelante se disuelven nuevamente en él. El caos y el orden conviven tan estrechamente que no pueden separarse. “Antes de ser una estrella reluciente es preciso ser caos” decía Merlín.
A nivel personal, cada uno de nosotros lucha entre el orden y el desorden. Las cosas suelen salirse de su carril, y aquello que fue fresco y maduro acaba por dañarse, lo que era joven envejece y luego muere.
Merlín decía que la muerte es una ilusión y nuestra lucha contra ella es muy real. Ninguno de nosotros sabe a ciencia cierta que es la muerte, pero le tememos tanto que luchamos contra ella con todas nuestras fuerzas, sin darnos cuenta del enorme desorden y caos que generamos en nuestra vida. El mago sabe que la vida siempre se ha organizado desde adentro. Nosotros solemos preocuparnos mucho por lograr la perfección de manera que desperdiciamos horas de lucha y esfuerzo tratando de afirmar nuestra individualidad.
La vida moderna está llena de presiones que provienen de todos lados y la mayoría de nosotros reaccionamos tratando de imponer orden. Amamos al orden y tememos al desorden. Por ser imprevisible y estar más allá de nuestro control, el desorden nos produce tensión. Recuerden algo que no haya salido como ustedes lo tenían planeado, por ejemplo; planificar un día de salida en familia y que el auto repentinamente se descomponga y complique la salida. Casi siempre los sucesos como éste y otros se resuelven por sí solos. Siempre habrá una solución, sin embargo es muy factible que nuestros nervios se alteren por lo que nos sucedió y que expresemos un gran malestar. Lo que quiero decir es que nuestro ego ante determinada situación lo que trata de hacer es luchar contra el caos y tratar de imponer control sobre la situación. El problema es que toda esta lucha va contra la esencia de la vida misma. La vida está compuesta por orden y caos al mismo tiempo, por lo tanto quien busca la perfección debe aceptar el hecho de que siempre habrá incertidumbre, que siempre se sentirá en desequilibrio.
“El papel del discípulo es tropezar siempre pero sin caer jamás” decía Merlín.
Más allá de que detestemos a la incertidumbre, alguna vez fuimos beneficiados por ella. Pensemos en las oportunidades inesperadas que se nos han presentado en el camino, por ejemplo ofrecimientos de ayuda que jamás esperamos recibir, decisiones impulsivas de hablar con un extraño que a través de su charla nos abrió la puerta a nuevos horizontes, etc. Ésta es la forma natural de vivir. Los momentos buenos se van intercalando con los momentos malos. De cada momento malo, de cada crisis personal siempre surge algo bueno. Lo que nos resulta difícil es poder pensar así mientras estamos pasando por una situación adversa. Todo pasa, solo la sabiduría es eterna.
“La vida ya está organizada en sí misma. La vida emana de la vida, el botón se abre a la flor, el niño se transforma en adulto. Confía en cada etapa, regocíjate en ella y permite que la siguiente llegue a ti sin esfuerzo alguno” decía Merlín.
Debemos examinar nuestros temores y dejar de tratar de controlar todo lo que nos sucede en la vida. Esto es una gran aventura en la que nos hemos embarcado, si logramos aceptar la vida como se nos presenta y ceder ante ella, habremos aceptados la realidad. Solo cuando aceptemos la realidad podremos vivir con ella en paz y alegría. Y esto no significa claudicar ante lo malo que nos pueda suceder, es sencillamente lo contrario, es darle paso a nuestra sabiduría para que nos ayude a ver qué es lo que debemos aprender de cada experiencia. Por algo nos suceden las cosas, quiere decir que de esa experiencia algo debemos de aprender, y seguirá sucediendo hasta que finalmente hayamos aprendido.
Deja de creer, si alguna vez lo has creído, que la sabiduría está en la resignación.

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