Palabras un poder mágico.

 


Lección Nº 9
“El mago vive en estado de conocimiento. Este conocimiento dirige su propia satisfacción. La consciencia se organiza alrededor de nuestras intenciones. Las intenciones comprimidas en palabras encierran un poder mágico. El mago no trata de resolver los misterios de la vida, está aquí para vivirla”.
La gente estaba muy preocupada en saber si era cierto que Arturo había conocido a Merlín. Para probar su existencia le pedían a Arturo que hablara de los hechizos, encantamientos y conjuros que Merlín utilizaba para adquirir poder. Pero la respuesta de Arturo era siempre la misma: “Merlín, me hablaba de las palabras. Me decía que las palabras tienen poder, que cubren los secretos de la misma manera que las trampas cubren los pasadizos subterráneos”
Lo que Merlín pretendía enseñarle a Arturo es que el poder de las palabras no radica en su significado superficial, sino en sus cualidades ocultas. Cada palabra encierra a la vez conocimiento y una intención determinada. Estas dos cualidades son de por sí, mágicas.
Ya mencionamos anteriormente que estamos acostumbrados a identificarnos con nombres y rótulos, y estos naturalmente son palabras. Palabras que cada vez nos van restringiendo más y más. Si trasladamos eso a la vida cotidiana, recordaremos que al comienzo de nuestra vida, nuestros padres se encargaron de educarnos acerca de las cosas del mundo, haciéndolo mediante palabras. No olvidemos que cada palabra tiene un significado psicológico, y a través de las palabras podemos hacer sentir bien o mal a alguien.
Y una de las palabras que tienen un fuerte impacto son el “SI” y el “NO”. Estas palabras pueden levantar fronteras o eliminarlas en un minuto. Que importante es poder darse cuenta que todo aquello que creemos que podemos hacer, lleva encerrado un “SI” pronunciado por uno de nuestros padres o una maestra en algún momento de nuestra vida. Y todo aquello que creemos que no podemos hacer, lleva escondido un “NO”, provenientes de la misma fuente.
Alguna vez te has puesto a pensar de dónde provienen esas ideas de limitación que te impiden llevar acabo algo que realmente te gustaría materializar en tu vida?.
Cuántas veces les decimos a nuestros hijos “todavía no estás capacitado para hacer tal o cual cosa? Y así sucesivamente, vamos creando limitaciones y rótulos que seguirán con nosotros en la medida que nos demos cuenta que aunque las palabras nos dicen quiénes somos, de todas maneras somos mucho más de lo que ellas puedan expresar. Y esto hay que tenerlo muy claro, nadie a través de una palabra puede determinar quiénes somos, o cómo somos. El poder sobre lo que pensamos de nosotros mismos, sobre lo que estamos capacitados para hacer o no, es exclusivamente nuestro. Ninguna persona, ni cosa, ni lugar tiene poder sobre nosotros.
Independientemente del poder de las palabras, las personas pueden cambiar. El poder de las palabras puede crear algo nuevo, no sólo un límite.
El mago utiliza las palabras para decir “SI” a las cosas que nos han enseñado a decir “NO”.
De ahí el poderoso significado de decir “YO SOY”, con esto estamos decretando una serie de cosas que se hacen realidad en nuestra vida. Siempre que una palabra está respaldada por una intención, el Universo Creador está notificado de que tenemos un determinado deseo que queremos que se cumpla. No necesitamos más que eso para que nuestro deseo se haga realidad, porque la capacidad que tiene el Universo de ejecutar nuestros deseos es infinita. Todos los mensajes son escuchados y obedecidos. El problema es que a veces nuestros mensajes no están muy claros y parecen enredarse y aunque en el universo jamás se hace caso omiso de nuestras intenciones, puede haber obstáculos que impidan que éstos se cumplan considerando la cantidad de conflictos que se encierran en ella, todos los conflictos presentes en el corazón humano.
“Ustedes los mortales, suponen que tienen que trabajar duro para concretar sus sueños, cuando la verdad es que todo el trabajo que se toman, les impide realizar sus sueños” decía Merlín.
Las intenciones son simples deseos, y los deseos van ligados a las necesidades que tenemos. Los conflictos a los que nos referíamos, desaparecerán en el momento en que decidamos generar un cambio en nosotros. El primer paso es el “RECONOCIMIENTO”. Reconocer, en primera medida que más allá de la situación que estamos viviendo, hay cosas maravillosas que nos han sucedido en la vida. Nosotros somos artífices de nuestras propias experiencias, que vamos creando a través de todo lo que pensamos. No existe un solo pensamiento que no produzca un resultado. El problema es que la mayoría de las veces dejamos pasar por alto los pequeños resultados que no se acomodan a nuestras metas inmediatas o no coinciden con aquello que según nuestro ego “Debería” suceder. En cambio el mago vive en el mundo “de lo que ES”, el propio Universo Divino.
El segundo paso es hacer realidad nuestras intenciones. Para eso debemos confiar en el poder infinito del universo. Dejemos libre nuestra intención en el campo de lo eterno, confiemos en que el universo hará el trabajo por nosotros. Es así como se concreta lo que en metafísica llamamos “el Plan Divino”. No hace falta repetirle a Dios nuestras intenciones una y otra vez, “por las dudas”. Siempre nos escucha, pero jamás dudes de esto, porque con tu pensamiento echarás por tierra tus más anhelados deseos. Y esto dará lugar al tercer paso que es adquirir la tranquilidad y la seguridad de que nuestros deseos se cumplirán porque nuestro pensamiento individual formó una unidad en espíritu con el Universo creador. Son dos en UNO.
“Recuerda siempre, que Dios no juzga, sólo la mente lo hace”. Cada vez que desees algo, eleva tus peticiones al Universo Creador, que el te escuchará, pero antes cerciórate de que realmente quieres aquello para tu vida. Porque todo lo que pidas, se te concederá.

 

 

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